martes, 12 de octubre de 2010

Empanadas en Buenos Aires

 

[caption id="attachment_351" align="aligncenter" width="500" caption="Con una empanada no es suficiente. ¡Seguro repetirás!"][/caption]

 

Empanada viene de "empanar" que significa encerrar algún alimento en masa de pan para después cocerlo, ya sea al horno o frito en aceite.


La empanada argentina son porciones indiviuales de unos 15-18 cm de diámetro, en forma de semicírculo y la masa es bastante fina. Se cierra la tapa con un repulgue característico para cada tipo de relleno que no sólo es decorativo sinó que ayuda a identificar los diferentes rellenos de cada empanada, así puedes ir comiendo de las que más te gusten sin miedo a equivocarte.


En una clásica empanada porteña la masa es una mezcla de harina y grasa vacuna. Después, se rellena de carne de ternera picada, huevo duro, aceitunas, cebolla y comino. Se pueden freir o cocinar al horno (esto ya va a gustos). En Buenos Aires tambies es muy popular la empanada de humita que está hecha con salsa blanca de choclo (mazorca tierna de maíz) y queso. Otras más modernas son las de dulce de leche o rellenas de queso fresco y jamón cocido.



¿Dónde probarlas?


En Buenos Aires hay un puesto que vende empanadas cada 100 metros, las tienen en multitud de establecimientos como maxiquioscos, panaderías, restaurantes, deliveries (locales de comida para llevar),... Confía en tu instinto o cuando el hambre ataque a la hora de elegir donde comprarla. Pero si necesitas un poco de ayuda aquí tienes una lista creada por un periodista de Fortuna Web con las 10 mejores empanadas de Buenos Aires.

¿Sabías que?


La región de La Pampa, que limita al este con la provincia de Buenos Aires, es una extensa llanura que cubre una quinta parte del territorio argentino. Tierra de paz y de paisajes insólitos esta llanura de prados verdes transporta al visitante a la contemplación y el ensoñamiento.


Para añadirle más romanticismo a la región, la Pampa es también cuna del mítico gaucho legendario, hombre solitario, nómada e intrépido que se encargaba de dirigir sobre su caballo al ganado vacuno entre los pastos pampeanos y que en sus ratos libres bebía mate bajo la sombra de un ombú (árbol típico de la pampa argentina).


Foto | annimetti

lunes, 4 de octubre de 2010

Cochinillo en Segovia

 


 

[caption id="attachment_311" align="aligncenter" width="500" caption="Su presentación puede herir determinadas sensibilidades ya que se cocina entero"]Su presentación puede herir determinadas sensibilidades ya que se cocina entero[/caption]

 

El cochinillo asado es un plato típico de la cocina castellana que se hizo popular en el s. XVII, el de Segovia está declarado Patrimonio de la Humanidad.


Se puede cocinar de varias formas, la más conocida es asado en un horno de leña tradicional (horno eléctrico convencional si lo comes en una casa particular). Se asa entero pero limpio del interior. Hay que hacerlo sobre la propia grasa del animal. La piel tiene que quedar muy crujiente y la carne tierna.


Para saber que estás comiendo un auténtico cochinillo segoviano, tienes que buscar  una etiqueta en la extremidad derecha del animal que indica está garantizado por la Marca de Garantía Cochinillo de Segovia.



¿Dónde probarlo?


Este plato es típico de fiestas navideñas y celebraciones. Si no tienes la suerte de que la suegra lo cocine y estás de viaje por Segovia hay muchos mesones que lo ofrecen. Los más conocidos son:


Mesón de Candido | Plaza Azoguejo 5, Segovia. Candido tiene el título de Mesonero Mayor de Castilla. Se hizo famoso por la ceremonia de partir los cochinillos con los cantos de un plato antes de ser servidos. Además del cochinillo son especialistas en  los judiones de La Granja y la sopa castellana.


Restaurante Duque | Calle Cervantes 12, Segovia. Duque tiene el título de Maestro Asador de Segovia. Es el mesón más antiguo de Segovia. Se fundó en 1895 y lo continúa regentando la misma familia.



¿Sabías que?



El acueducto de Segovia, el mayor símbolo de la ciudad, no lo construyeron los romanos sinó que fué la pereza de una joven la que se lo dió a la ciudad. Al menos según cuenta la leyenda.


Según esta leyenda había una joven cansada de transportar cada día un cántaro de agua cada día varios kilómetros por las cuestas de Segovia. Una tarde volviendo del río hizo una trato con el diablo que se comprometió a construir un acueducto hasta la ciudad antes de que saliera el próximo sol. Todo a cambio de su alma. Casi terminada la construcción, la joven veía que perdía su alma y engañó al gallo con una vela para que este cantara antes del amanecer y así el Diablo no pudo poner la última piedra. La muchacha conservó su alma, el diablo perdió la apuesta y la ciudad ganó un acueducto.


Foto | carthesian